Dada la constante escasez de agua que sufría Guanajuato, en el año de 1741 se determinó construir una presa que satisfaciera las necesidades más apremiantes de sus habitantes. El cabildo aprobó la obra, la que se inició desde luego, escogiéndose como lugar apropiado el rancho denominado de la Olla, que se encontraba en las afueras de la villa.